Wally Uihlein nació en Haverhill, Massachusetts en 1950. En 1973 recibió su título universitario de Marketing en la Universidad de Massachusetts y también realizó cursos de postgrado en Administración de Empresas en Suffolk University en Boston.
En 1976, se unió a Acushnet como representante local de ventas y en sólo un año llegó a ser el gerente de ventas de Titleist para los Estados Unidos. Fue nombrado Vice presidente de Ventas y Distribución en 1982, y finalmente nombrado Presidente y CEO en mayo del 2000.
Bajo el liderazgo de Uihlein, Acushnet y Titleist crecieron y llegaron a ser una empresa verdaderamente mundial, con ventas anuales de más de $1,300,000,000 de dólares y ganancias operativas de $125 millones en 2008, empleando más de 4000 asociados en todo el mundo. Además de su sede en Fairhaven, Massachusetts, Acushnet tiene operaciones en California y en más de 20 países en todo el mundo, incluyendo varias oficinas y distribuidores en Asia y Europa, además de Australia, Canadá, Sud Africa y Latinoamérica.
En 2005, la PGA de los Estados Unidos le otorgó a Uihlein El Premio por Servicio Distinguido, que honra a “los estadounidenses que sobresalen por sus calidades de liderazgo y humanitarias, incluyendo la integridad, caballerosidad deportiva y entusiasmo por el golf. Es el honor más grande que otorga la PGA de los Estados Unidos. Además, Uihlein ha brindado gran cantidad de horas profesionales y personales al desarrollo del golf de menores a través de su compromiso a largo plazo con la American Junior Golf Association.
A continuación, en la Parte Uno, Uihlein conversa sobre tecnología y sus problemas.
JOHN HUGGAN: ¿Cómo se siente con respecto a la cobertura que hacen los medios de la tecnología?
WALLY UIHLEIN: Ha habido desequilibrio en ese tema. Anteriormente le teníamos terror a la última vuelta del US Open. El Presidente de la USGA caminaba junto al grupo líder, entre los que normalmente se encontraban jugadores influyentes y vocales como Jack Nicklaus, así que podíamos prever el tipo de comentarios que habría durante los siguientes 60-90 días.
Hoy a la mañana me encontré con Peter Dawson (director ejecutivo de la R&A) para conversar sobre el tema de las estrías. Le pregunté a que jugadores le pide opiniones. Su respuesta fue “sólo a Tiger.” ¿A nadie más? “a veces a Vijay.”
El resultado final es que no hay equilibrio. No se representa gran cantidad de grupos: Jóvenes, viejos, jugadores con gran habilidad, otros con poca habilidad, unos que se benefician con la tecnología, aquellos que no. De esa manera sólo reforzamos la impresión que tenemos de que los órganos que dictan las reglas están muy aislados cuando nos referimos a quienes consultan.
Y por eso no nos sorprende que tampoco exista equilibrio en los medios. Al defender la tecnología es fácil escribir: “Bueno, ¿qué esperan que digan (los fabricantes de equipamiento)?”
JH: Nunca entendí por qué ustedes se preocupan por si la R&A y la USGA deciden que los mejores jugadores tengan que pegar, por ejemplo, 30 yardas menos con la pelota, para el jugador normal, serían unas 2 o 3 yardas, o ni siquiera se darían cuenta. No veo que eso afecte el tema de fondo.
WU: Es una buena suposición. En realidad, estamos más cómodos cuando nos referimos a porcentajes. Digamos que lo que buscamos es reducir los drives un 10 por ciento. Bubba Watson, el pegador más largo del PGA Tour pega en promdio unas 312 yardas. El año pasado, Trevor Immelman estaba rankeado de 150 en distancia de driving con 274 yardas. Si redujésemos en un 10%, Bubba Watson pegaría alrededor de 280 yardas y Trevor alrededor de 240. ¿Quién cree ud. que se vería más afectado?
JH: Pero, ¿cuál es la diferencia para ustedes?
WU: Es una buena pregunta. Simplemente no ha habido ningún momento, en ningún deporte, en el que se haya dado marcha atrás con los instrumentos que se usan para practicarlo. En el salto con garrocha no se vuelven a usar garrochas de bambú. No existen precedentes.
JH: Estoy hablando como un golfista de toda la vida. Nada de lo que has dicho hasta ahora va a hacer cambiar la pelota que compro y juego. Igual voy a comprar Titleist.
WU: No puedo decir que estoy en desacuerdo contigo. No somos tan intransigentes.
JH: Entonces, ¿Cuál es el problema si la R&A y la USGA mañana pidieran que las pelotas vuelen 15 por ciento menos, ¿las llevarían a un juicio?
WU: Los fundamentos para ir a juicio serían la falta del debido proceso. No serían el resultado. Sería basado en ¿por qué hacen eso? De esa manera, nosotros tendríamos la carga de presentar la prueba para establecer que lo que ellos hacen afecta nuestro negocio. La línea entre quienes hacen las reglas y las personas sobre las que se aplican las reglas es muy delgada. Estamos preparados para que las reglas se apliquen sobre nosotros, siempre y cuando se respete el procedimiento y las reglas no afecten el aspecto comercial.
JH: ¿Cuánto deberían preocuparse, la R&A y la USGA, sobre la posición comercial de su empresa?
WU: No deberían hacerlo. Pero si toman una decisión que resultara en un cambio de las reglas de juego de competencia y favorece más a una empresa que a otra, nos veríamos forzados a actuar. La manera en que el sector privado y los tribunales están organizados nos dan fundamentos para llamar la atención porque las reglamentaciones se inmiscuyen en la libertad de mercado y no deberían hacerlo.
JH: Pero, ¿No tienen pruebas de que ese tipo de decisiones los afectarían?
WU: No. Es por eso que todavía no hemos iniciado ningún juicio contra nadie
JH: Pero ellos todavía no han hecho nada.
WU: En realidad, todo lo contrario. Durante los últimos 10 años ha habido mayor cantidad de reglas que en cualquier otra década con respecto al golf.
Pero volvamos al tema del sector comercial. Uno de los problemas es que nos consideran algo así como los líderes tecnológicos. La realidad es que durante los últimos 10 años se ha visto la mayor cantidad de reglas de la historia.
JH: Pero, ¿no es cómo la situación del huevo o la gallina? ¿no es que ustedes los han forzado a hacer más reglas?
WU: Es lo que dicen. Lo cual de alguna manera es cierto. Pero si analizamos los últimos diez años podemos ver que hay alrededor de seis situaciones importantes que se han combinado para llegar al límite en el campo tecnológico.
En primer lugar, hemos perdido la tolerancia hacia aumentar distancia que antes teníamos. Hoy día estamos casi al límite en ese tema.
JH: Entonces, ¿la pelota se maximizó en términos de distancia?
WU: Basicamente es lo que estoy diciendo.
JH: Entonces, ¿van a cerrar el departamento de Investigación y Desarrollo?
WU: No. Porque todavía están ocurriendo muchas cosas. Van a cambiar las estrías. Pronto se va a jugar con estrías V y nos preguntamos cuanto del efecto que perderán – entre 30 y 50 por ciento – se puede recuperar cambiando la pelota. Entonces lo que se querrá averiguar es cuanta distancia se perderá como resultado de ese cambio.
JH: Por supuesto que la pelota es el objetivo más fácil de cambiar. ¿por qué generar mayor gasto para el consumidor en lugar de ofrecer la posibilidad de afectar vuestra base?
WU: Entiendo tu opinión. Pero usemos al tour como ejemplo. Las condiciones de lanzamiento de la pelota desde el tee son entre 8 y 13 grados. Veo tasas de rotación (spin) desde 1900 hasta 2800. Ahora, de repente, se vuelve todo atrás. Entonces hay que decidir que es lo que va a cambiar. ¿será la velocidad? ¿será el efecto? ¿Cómo vamos a restringir y devolver los avances tecnológicos que se han alcanzado con la pelota? Hay que decidirlo.
JH: ¿no es algo que deberían conversar ustedes con la R&A y la USGA? ¿No debería Titleist sugerirles la mejor manera de hacerlo?
WU: Pero hay un gran interrogante en todo eso. En los 80, ¿cuántas patentes de pelotas piensan que se sacaron? Fueron 50. En los 90, la cantidad subió a 500. Y en esta década se estima que serán 2000. Así que si empezamos a reconsiderar las especificaciones, vamos a tener que meternos en los diseños protegidos por patentes de algunas personas, y excluir otras. No existe empresa – y nosotros no somos excepción – que se quede tranquila si le dicen que su patente (por la que pagó) no es válida y que al contrario de ahora en adelante tendrá que pagar un precio por usar patentes de otros.
JH: Así que, hagan lo que hagan, alguien saldrá lastimado….
WU: Si. Y harán juicio. Esta es la historia que nadie cuenta. Créanme que es un problema para nuestros accionistas. Me preocupa como hombre de negocios que la categoría pelota de golf – que factura tan sólo $1.000 millones en el mercado mayorista- tenga 2000 patentes en esta década. No tiene sentido. Estamos hablando de una categoría de producto regulada. Estamos hablando de una categoría en la que el peso, tamaño, velocidad y distancia ya han llegado al máximo, y ¿hay 2000 nuevas patentes de pelotas de golf en menos de 10 años? No tiene sentido.
JH: ¿Qué dices sobre la postura de la bifurcación en la reglas? ¿El tema de las estrías no ayuda?
WU: Es una bifurcación de facto. Sí.
JH: Entonces, ¿por qué no dejar que haya una pelota de torneo para los profesionales? Y otra pelota para el resto de nosotros. Así podemos dejar de arruinar todas estas hermosas canchas clásicas.
WU: Tenemos que ser más precisos y realistas cuando hablamos de las “hermosas canchas clásicas”. El realidad el juego profesional se juega en tan sólo unas 100 de las mejores canchas.
JH: Es cierto. y créeme que no es mi deseo perjudicar las bases de su negocio. Me parece bien que todos ganen mucho dinero.
WU: Ya sé. Pero se han escrito y dicho tantas cosas sobre el tema de que estamos haciendo que todas estas canchas queden obsoletas.
JH: El problema es que suele hablarse de las mejores canchas clásicas.
WU: Entiendo. Pero ¿quién decidirá las especificaciones de las pelotas para torneo?
JH: Siéntate y conversemos.
WU: Está bien, pero tengo razón al decir que beneficiará más a algunos jugadores mientras que a otros los perjudicará. Cuando trabajas con tantas condiciones de lanzamiento y tasas de spin diferentes, siempre alguno va a estar en desventaja. Se beneficiará a algunos, y no sólo con respecto a la distancia. También afectará al juego corto.
Por ejemplo, Geoff Ogilvy. En el juego corto, Ogilvy pega el wedge “a través” para que la pelota se “deslice”. Y un jugador como Mark Calcavecchia le pega “hacia abajo.” Si tienes que decidir que pelota se va a usar, la diferencia entre estos dos tipos de jugadores se agrandará. Decidas lo que decidas, favorecerás a un tipo de jugador. Puedes estar seguro de eso…
JH: Puedo vivir con eso.
WU: (risas) sé que puedes. Pero no querrás ser el jugador afectado. Y no creo que quieras decirle a ese jugador que su estilo será perjudicado. O que lo tendrá que cambiar.
JH: ¿No es un problema sólo en el corto plazo? La gente se adapta.
WU: Es uno de los primeros pasos, el juego de wedge. En este momento, no se les ha dicho a los jugadores del tour cuanto será la reducción de spin. Se lo dije a Peter Dawson. Su reacción fue decir que tendrán que aprender a pegarle mejor al Driver. Puede ser, pero lo primero que nos dirán es, “¿no pueden hacer una pelota que recupere algo del efecto que perdí?” Después les tocará tratar de aprender a vivir con la pérdida de distancia con el Driver y los hierros que causará la nueva pelota.
Todos los jugadores van a actuar y reaccionar de forma similar. Primero tratan de resolver el problema con tecnología. Y después, si no funciona, trataran de cambiar algo en su juego.
Le pregunté a Peter si realmente pensaba que hay jugadores que piensan que no le pegan bien al Driver. Vamos, se honesto. Todos piensan que le pegan bien al Driver. No están convencidos de que con el tema de las nuevas estrías van a mejorar sus golpes con el Drive.
JH: A un nivel práctico ¿piensas que esto hará que las canchas tengan más o menos rough?
WU: Creo que lo primero será que la presentación de canchas para torneos cambiará. Pueden comenzar a poner las banderas más al fondo de los greens, por ejemplo. Y personalmente yo no pienso que sea bueno el rough. Soy minimalista. La enfermedad de la arquitectura de golf estadounidense es el alto costo de mantenimiento de algunos de los diseños modernos. Es allí donde disiento con algunos de los arquitectos que se openen a la tecnología.
He trabajado en varias comisiones de mantenimiento de campos de golf, y se supone que las canchas no deben necesitar presupuestos millonarios para mantenerse en buen estado.
JH: Tal vez sea una pregunta justa, pero, si estuviera a cargo de golf, ¿qué haría?
WU: ¿la pregunta es si fuera rey por un día?
JH: Si.
WU: Lo primero que tienes que entender es que mi poder sería consecuencia de lo que establezcan quienes quieren darme el poder, a quienes al mismo tiempo tendría que regular. Así que tendría que ser más flexible y abierto. La idea es que el déspota bueno no funciona.
JH: Olvida ser bueno. ¿qué harías?
WU: Por mi profesión, soy muy sensible y considero todas las variables. Están los temas legales, por ejemplo. Todas esas patentes. 20 por ciento del tiempo lo uso para la adminstración de patentes. No estudié para eso. No estoy en el negocio de golf para eso. Estoy en este negocio porque amo este deporte.
Un comentario aparte: le expliqué a Peter Dawson la cantidad de actividades y tiempo que dedicamos para que las pelotas y los palos respeten las especificaciones que existen ahora, desde que hicieron tantas reglamentaciones durante la última década. Por año, invertimos U$S 1 millón en equipamiento de control y U$S 500.000 en gastos para verificar que estén de acuerdo con las especificaciones. Afortunadamente somos una gran empresa y tenemos estos recursos, pero ¿cómo hacen los pequeños fabricantes? No tendrían ningún chance.
El tema es, como le dije a Peter, que nada de esto es gratis.
JH: Te va a costar mucho que la gente sienta compasión por Titleist.
WU: No es lo que queremos. Nos consideramos una oposición leal en todo este tema. Además, la pelota no puede hablar. Cuando la gente empieza a atacar a la pelota, me guste o no, tengo que ser la voz de la tecnología. Nadie representa a la tecnología, así que lo debemos hacer nosotros.
JH: Todavía estoy sorprendido por esta resistencia a la bifurcación, cuando la diferencia entre lo que jugamos nosotros y el juego de los profesionales nunca ha sido tan grande.
WU: Pero igual tienes que admitir que si tomamos a los 10 jugadores líderes en ganancia en el Tour Europeo de 1987 y los comparamos con los del 2007, la diferencia física entre estos es notoria. El juego ya está polarizado en ese sentido. No les podemos pedir a estos jugadores que tienen una preparación física más avanzada que tienen que jugar como los del pasado. No va a pasar. Si me paro al lado de Ernie Els, él se siente como un buque de guerra.
JH: Pero ¿no estamos únicamente protegiendo los slogans que usan empresas como la suya – como “la pelota que va más lejos”? ¿no es un precio bajo terminar con esto si podemos hacer que los mejores jugadores jueguen un deporte más interesante?
WU: El juego puede ser un poco menos interesante a ese nivel, pero creo que estamos reaccionando de manera desproporcionada. Aquí, Augusta National, es un excelente ejemplo. Nunca necesitaron rough en esta cancha. Pero igual lo dejaron crecer. Estos jugadores son muy buenos. Yo me paro en el fairway del 15, sólo a 150 yardas, y siempre fue y será un tiro intimidante. No estoy tan de acuerdo con su concepto…
JH: Puedes no estar de acuerdo, pero siento que, al máximo nivel de competencia, el precio que estamos pagando para que la pelota vaya más lejos es demasiado. Se cambian las canchas de golf - no para mejor- y el juego es menos interesante para los espectadores, y supongo también, para los jugadores. La pelota ya no dobla hacia los costados, por ejemplo tal como lo hacía antes.
WU: No. La pelota de balata tenía un efecto de 4000 rpms. La pelota moderna tiene 2200 rpms y como resultado, dobla 50 por ciento menos.
Pero volviendo a lo que decías, se dice que la pelota ha cometido delitos en contra del estado, porque es la que se mueve. Tenemos investigación que fundamenta que las variables –driver, pelota y físico del jugador (el cual es un factor muy importante en la velocidad de la cabeza del palo)– contribuyen de igual manera a lo que piensas que es un problema.
JH: ¿no te rompe el corazón el hecho que pegarle con el centro de la cara del palo cada vez significa menos, por lo menos con el driver?
WU: Tienes razón. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un comentarista decir que un jugador estaba haciendo un swing controlado con el Driver? Payne Stewart era un jugador que lo hacía, pero ahora ya no queda nadie. Todo el equipamiento se combina con el jugador para que cada vez pueda pegarle más fuerte. Estamos jugando con raquetas de tenis extra grandes.
JH: Son demasiado buenos en lo que hacen. Pero ¿no convirtieron algo que debería ser un arte en una ciencia?
WU: Creo que era inevitable. Pero no somos los únicos responsables. No somos los malos que llevamos el tren hacia el abismo. Todos son parte de esto. Al jugar por tanto dinero en los tours, se atrajo a un segmento diferente de la población que quizá antes no se atraía por un deporte como el golf.
Se que usted ha sido uno de los mayores críticos de algunas de las academias de golf que existen. Si vas a lugares como Corea, hay una academia en cada esquina, y los padres anhelan tener hijas en lugar de varones para evitar el servicio militar y que puedan mantener a la familia con el golf. Esto es en gran parte la razón por la cual el LPGA Tour está dominado por coreanas. No tiene nada que ver con las academias estadounidenses. Son inocentes si las comparamos con lo que pasa en otros países.
Pero es inevitable. Mira la cantidad de dinero que se juega en el mundo año a año. Cuanto es, ¿U$S 600 millones? Eso atrae muchos chicos que en épocas anteriores se hubiesen dedicado a otros deportes.
En abril John Huggan tuvo oportunidad de sentarse a conversar con Wally Uihlein, CEO de Acushnet Company -compuesta por las marcas de golf Titleist, FootJoy y Cobra- para una entrevista exclusiva . Su conversación versó sobre los avances en el equipamiento y en la regulación, y también se refirió a Tiger Woods, a la batalla de Uihlein con el cáncer y a otros temas. A continuación, en la segunda parte, Uihlein conversa sobre el estado del golf, el futuro de las empresas de golf y su vida, su hijo Peter (que jugó los partidos de la Copa Walker) y su batalla contra el cáncer.
JH: ¿Siguiendo con nuestra charla… ¿Es mejor el juego de golf en la actualidad? WH: Sí, es diferente. Es una buena pregunta, pero yo no puedo contestarla. JH: Muy bien, entonces, hablemos sobre la pelota. ¿El juego de golf al más alto nivel es mejor o peor porque la pelota no se mueve tanto en el aire? ¿es menos interesante?
WU: Desde mi punto de vista, el equipamiento se ha especializado y adaptado tanto al usuario – y aquí estoy de acuerdo en que Tiger es el mejor ejemplo – que normalmente el atleta superior es el que gana. No tiene nada que ver con la tecnología. En el caso de Tiger, es el jugador que juega con la pelota más corta del tour y es quien domina.
JH Es un mal ejemplo. WU: No, es un excelente ejemplo. Es Tiger quien más ha contribuido a algunas de las cosas de las que hablamos.
JH: Pero la manera en que se ha desarrollado el golf le quita posibilidades. Si la pelota se moviera más y los drivers tuvieran cabezas más chicas, Tiger ganaría mucho más. WU: Por supuesto. Así es. Pero funciona de ambas maneras. Es la bifurcación en el camino: Cuando hay que elegir, eliges una dirección. Pero, por otro lado, como todos han sido optimizados, todo se reduce a quien es el mejor atleta. No sólo el cuerpo, sino también la cabeza. Tienes razón, los cambios realizados en Augusta National perjudican a Tiger. Que haya jugadores que pueden jugar sus segundos tiros en los pares 5 hasta las 75 yardas durante cuatro días y hacer 11 menos eliminan la ventaja de Tiger. Es lo que le digo a mi hijo: Cuando juega en una cancha de 6400 yardas, todo el trabajo que ha realizado con su físico se neutraliza.
JH: Pero los mejores jugadores ya no pueden ir a una cancha de 6500 y jugarla como se supone que deberían hacerlo. WU: Es una combinación de jugador, pelota y tener una cabeza de 460 cc en un driver de 45 pulgadas. Con todo eso puedes hacer el swing mucho más rápido. Considera la cantidad de veces que jugaste con un driver de persimmon, de cabeza pequeña. Si pegabas cuatro o cinco veces con el centro pensabas que le habías pegado bien a la pelota. Ahora puedes pegarle en cualquier lugar de la cara y la pelota igual está en juego.
JH: ¿Qué pueden hacer quienes hacen las reglas sin provocar juicios? WU: Tendrían que comprar todas las patentes y ponerlas en dominio público para que todos puedan utilizarlas pagando una licencia. Después, ante cualquier cambio en las especificaciones que ellos hagan, nadie se verá afectado por las consecuencias. Esa es la realidad. Y este es el factor de discordia que nadie en los medios menciona. No se trata del sector privado contra el sector público. No se trata del sector privado contra las entidades reguladoras. Cuando quieres volver la tecnología hacia atrás, no sólo perjudicas el desempeño de los jugadores, también vas a perjudicar los portafolios de patentes de alguna empresa. Estamos hablando de inversiones multimillonarias. Así que no se trata sólo de la sensibilidad de quienes se preocupan por el juego que nos preguntan por qué no estamos de acuerdo con ellos. No es tan simple. Es casi como si no lo controláramos nosotros. Cuando llego a un tribunal – donde tiene poco que ver la verdad, la justicia y la razón – se trata de 80 por ciento teatro. Todo se reduce a quien tiene el mejor abogado. Salvo que las entidades reguladoras estén preparadas para crear un súper fondo, comprando todas las patentes, y nos digan que pelotas podemos hacer, nada va a cambiar.
JH:, mencionaste a Tiger. ¿lamentan haberlo dejado ir? WU: Bueno, no lo dejamos ir. Es un mercado libre.
JH: Bueno, ¿se arrepienten que no hayan hecho un mayor esfuerzo para retenerlo? WU: Fue un tema económico. Nike es una empresa grande. Voy a contestar tu pregunta dando nuestra percepción sobre los cambios que han ocurrido en la industria durante los últimos diez años. Son profundos. Han ocurrido seis cambios trascendentales. En primer lugar, la aparición de compañías multi nacionales de artículos deportivos con grandes presupuestos. Antes de que llegaran Nike y Adidas, nosotros éramos una compañía grande. Ahora no somos más una compañía grande. Nike es una compañía de US $20-25 miles de millones. Adidas es una compañía de US $15 miles de millones. Es un cambio significativo en el panorama de la industria del golf. El cambio de tamaño de la pelota, de 1,62 a 1,68 pulgadas significó la llegada de Bridgestone al mercado internacional. Son industrias japoneses con fondos muy grandes. Bridgestone es una compañía de US $30 mil millones. Están aquí para el largo plazo y no podemos hacer nada al respecto. También está el tema de las patentes al que ya nos referimos. Es difícil de explicar 2000 patentes en una categoría de producto que tiene una regulación adecuada. Finalmente, durante los últimos 10 años, la cantidad de reglamentaciones ha sido sofocante. Los límites están trazados sobre arena, firmes y rígidos. No importa si hablamos de la declaración de principios, del límite de COR, del límite del momento de inercia, del tamaño de las cabezas de los palos, del largo del palo, de la limitación de la distancia total de la pelota, o de los próximos cambios en las estrías, estos seis temas son importantes y hacen historia en el tema de reglamentación, Todos cambiaron la industria actual del golf. Somos una compañía de mil quinientos millones de dólares. Va a ser un desafío para nosotros poder competir con empresas que tienen ventas 10 veces mayores que nosotros. Así son las cosas. Somos los Oakland Athletics jugando contra los Yankees. Nuestra estrategia siempre se ha basado más en el pluralismo que en el populismo. Somos la pelota con la que más se juega. Y ningún jugador es más grande que nuestra marca. Solamente cuando no necesitemos a nadie más vamos a poder pagar U$S 15 millones a un solo jugador. Cuando eso ocurra, haremos todo al revés.
JH: ¿Enviaron alguna pelota más corta a la USGA para que la analicen? WU: Como respuesta a la disminución de 25 yardas, les mandamos combinaciones de pelotas y drivers que producen el mismo efecto. El problema no es sólo de la pelota. Sentimos que hay que enfocarse tanto en la pelota como en los palos. Entienden nuestra postura. Quieren que presentemos algunas pelotas más, y estamos trabajando en eso. No es nuestra prioridad número 1, pero estamos trabajando.
JH: ¿las has probado? WU: Se las hemos dado a algunos jugadores para que las ensayen.
JH: ¿Y tú? WU: Sí.
JH: ¿Qué handicap tienes? WU: Cinco.
JH: ¿Has notado alguna diferencia? WU: La pelota doblaba más. Así que, si no estás jugando demasiado bien, el impacto fuera del centro se nota más.
JH: ¿Exige más de tí como jugador? WU: Esa es una pregunta dirigida…
JH: Por supuesto ¡ese es mi trabajo! WU: Fue diferente. La sensación de la pelota es diferente. Es similar a la sensación de haber usado un auto rápido y después volver a uno lento. Al acelerar, se nota la diferencia.
JH: Entonces, con tu nivel ¿has notado la diferencia? WU: Si. Noté diferencia, aunque no es claro si fue una diferencia de resultado o estética.
JH: ¿y en el máximo nivel? WU: No la hemos probado. Hasta que no sea usada bajo presión, no podrán probarla correctamente.
JH: El año pasado vi a Geoff Ogilvy usar una vieja madera 3 Tony Penna en Kingston Heath. Le pegaba muy bien, y le pregunté si pensaba usarla en torneos. Su respuesta fue: "no creo que a Wally le guste.” WU: Nadie quiere ser señalado como culpable.
JH: Dijo tu nombre porque está contratado por Cobra. WU: Pero soy la persona a quien culpan por la tecnología. Sólo asumo ese papel porque el equipamiento no puede hablar por sí mismo.
JH: Tienes más que lamentar que el resto. WU: No es un lugar que desee demasiado. Pero, al mismo tiempo, lo heredé porque somos el líder en tecnología. También hemos brindado nuestra postura racional y coherente para responder algunas acusaciones o posturas, o como quieras llamarlas.
JH: ¿Harías una Madera 3 de madera para Geoff Ogilvy y lo dejarías usarla en torneos? WU: Nuestra postura, siempre, con todos nuestros jugadores, ha sido brindarles cualquier cosa que los ayude a embocar la pelota en el hoyo con la menor cantidad posible de golpes.
JH: Así que si el les pidiera una madera 3 de madera ¿la fabricarían? WU: Si. Pero tenemos que advertirle que no hay manera de saber, con las pelotas actuales, cuanto duraría ese palo.
JH: la duración no es problema. Le pueden hacer otra. WU: Una Madera 3 de madera? (risas) te llamaré para que hagas crecer los árboles…
JH: Pero no se lo impedirías. WU: Si viniera y explicara que una determinada cancha le exige hacer que la pelota doble más o que necesita vuelo más alto y suave con los tiros de maderas, seguro que lo conversaríamos. Pero querría saber cual es el objetivo.
JH: Se divertiría más. WU: No digo que no, pero pertenece a una comunidad exclusiva.
JH: Otra pregunta importante: ¿quién es mejor dirigiendo al golf – la R&A, la USGA, la PGA de los Estados Unidos o el PGA Tour? O ¿eres tu quien lo dirige? Ya te he acusado de eso anteriormente
WU: Ya sé. Y al hacerlo, sacas a la luz un tema clave. No existe un zar a nivel mundial que controle el golf. Lamentablemente al golf le falta eso. Y esto es a su vez bueno y malo. Lo bueno es que hay varios grupos que deberían trabajar juntos para proteger al juego. Fíjate que dije “proteger” en lugar de “hacer crecer”. No creo que los fabricantes sean quienes dirijan al golf. Creo que el juego profesional se convirtió en la Cámara de Comercio. Tenemos que tener mucho cuidado para no confundir al juego profesional – que es entretenimiento- con el juego que jugamos todos. Existe una gran diferencia entre el juego de los aficionados y el de los profesionales. El profesional es entretenimiento. Es por eso que usamos nuestro estilo de publicidad. No tenemos jugadores diciendo “yo juego con esto, tu también deberías hacerlo.” No decimos que deberían usar nuestro equipamiento porque los profesionales lo usan. Pero sí queremos que vean que muchos profesionales lo usan. Ahora, eso nos puede hacer ver un poco anacrónicos. Pero nuestra visión se basa en la cual el uso de Titleist por los profesionales es un excelente testimonio de la calidad de nuestros productos. Los profesionales no usan cosas que no los ayuden a mejorar su juego. Las estrategias de marketing pueden tener dos enfoques diferentes: El “cuantos” o el “quien?” La mayoría de las empresas usan una estrategia de “¿quién?”. Nosotros usamos la otra. Son diferentes mensajes. “Cuántos” es más subliminal y sofisticado. Pero nunca podrá hacer que esté de acuerdo con que los fabricantes son quienes dirigen la industria. Especialmente cuando me acabo de sentar con las entidades reguladoras y les dije que estoy gastando U$S 1 millón de capital, y U$S 400 a 500.000 por año porque estamos pasando por la etapa más activa en la historia de la reglamentación.
JH: ¿son demasiadas personas dirigiendo el juego? WU: Los intereses son demasiado diferentes. Todos dicen que giran alrededor del mismo eje, pero no estoy de acuerdo. Los profesionales están en el negocio del entretenimiento. Es muy diferente esto de nosotros que dependemos de la cantidad de golfistas y canchas de golf y vueltas de golf que se juegan y de cuanto dinero se gasta para disfrutar el golf. Me puedo sentar y contarte cuantos golfistas hay en el mundo, cuantas canchas de golf, y cuantas vueltas se juegan. En cada país. En cada lugar. No estoy seguro de que otras entidades lo sepan. Otro tema: Tenemos que planear cinco, diez años por adelantado cuanto dinero vamos a invertir en las plantas. No sólo hablamos de mañana. Por eso es importante saber por que los Estados Unidos el golf tiene un nivel de participación del 10 por ciento. Y que porcentaje tienen lugares como Suecia y Alemania. Existen cuatro factores que determinan esos porcentajes. Uno, hay que tener clase media, en términos generales. Dos, la presencia de una estructura de enseñanza. Tres, lugares donde poder jugar y practicar. Y cuatro la presencia de jugadores profesionales que atraigan a la gente y hagan que sea divertido mirar el deporte y den ganas de jugar. Hemos estudiado diferentes países para analizar la importancia de esas variables. Tratamos de compartir esta información con otras entidades. Pero nos miran como si habláramos en griego o latín.
JH: ¿Cuál piensas que será tu próximo trabajo? WU: Espero jubilarme. Mi próximo trabajo será pasar tiempo con mi familia, aunque ellos no quieran pasar tiempo conmigo. No, no voy a seguir trabajando.
JH: Tu hijo[Peter] es un buen jugador [miembro del equipo de los Estados Unidos de la Copa Walker], ¿Cómo lo has guiado? WU: Lo dejé libre. Mi suegro era profesional de golf en la zona de Baltimore-Washington. Mi esposa es una excelente jugadora. Así que Peter empezó a jugar de chico. Jugaba local y regionalmente. Jugó con Rory McIlroy en el grupo de menores de 10 en el Doral, su primer torneo nacional. A los 13 se fue a la Academia de IMG en Florida. Mi esposa se mudó con el. Mi hijo mayor, que tiene dos años más, se quedó conmigo. Así que desde ese momento lo dejamos libre. Peter Kostis y yo somos excelentes amigos. Sus hijos tienen la misma edad que los míos. Hace tiempo que nos dimos cuenta de que ninguno de nuestros hijos nos prestaba atención. Así que yo le hablaba a sus hijos y él a los míos. Así que desde que era chico, Peter recibió consejos de golf de otras personas. Pero afortunadamente lo entregué a buenas manos. Estoy satisfecho de poder decir que, todo lo que Peter ha logrado, lo hizo sólo. Me llama para hacer consultas sobre equipamiento. Voy a verlo los fines de semana cuando puedo. Así que lo he dejado más sólo que lo que la gente imagina. Para mí, fue bastante difícil.
JH: ¿El cáncer te ha cambiado como persona? WU: Es verdad que la primera vez que te dicen que estás enfrentando con la muerte toda tu vida pasa como una película. Tenía 55 años cuando me lo diagnosticaron y toda mi vida pasó delante de mis ojos. Creo firmemente en la prevención. Creo que en nuestra compañía tenemos uno de los programas de salud más avanzados en los Estados Unidos. Nuestro objetivo es llegar a que el 100 por ciento de nuestros 4500 empleados realicen un examen físico anual. Mantener bajos los costos de salud se basa principalmente en la prevención. Me sorprendió saber que 12 meses después de que anuncié que tenía cáncer de próstata, la cantidad de controles de próstata de nuestros empleados creció mucho.
JH: Enfrentar la propia mortalidad nunca es fácil. WU: Es como ver que sacan tu nombre del tablero de líderes. Mi objetivo en la vida es mirar atrás al llegar al final y ver que hice algo para mejorar la situación. Pero, aunque mi enfermedad me abrió los ojos, no creo haber cambiado.
JH: ¿Cuánto debería importarle a Titleist qué es lo mejor para el juego? WU: Nos importa.
JH: Esa no fue la pregunta…¿Cuánto? WU: No es que elijamos nuestras peleas, pero debemos ser buenos cuando corresponde. Por ejemplo, cuidamos a Moe Norman en el momento en que necesitaba ayuda. Estaba sentado al fondo de una conferencia sobre enseñanza en 1995 cuando Craig Shankland hizo una presentación. Usaba a Moe como ejemplo de como hacer el swing. Todos se impresionaron con su precisión. Le pregunté por Moe y me dijo que estaba durmiendo en el auto. Así que volví a la oficina y dispuse que le den U$S 5000 durante el resto de su vida. No recibimos ningún beneficio comercial por eso. Tampoco queríamos. Lo hicimos en nombre de la industria.
JH: Moe fue un personaje raro del golf. WU: Tenemos fotos de su swing desde diferentes ángulos. Hasta ahora, nunca tuvimos un jugador que en el monitor de lanzamiento tenga 0 de efecto hacia los costados. No debería ser humanamente posible. Fue la primera persona en dominar un swing que generaba backspin perfecto sin efecto hacia los costados. Desde el punto de vista de la efectividad, era 110 por ciento. Todo dependía de lo que pasaba 18 pulgadas antes del impacto. Ilustraba a la perfección las vías de tren que tan comúnmente se ven en los artículos sobre enseñanza de golf. El palo llegaba a la posición más baja y pasaba a través de la pelota perfectamente horizontal. Eso no se puede enseñar.
JH: Última pregunta. ¿Dónde piensas que estará la industria del equipamiento en cinco años? WU: Creo que habrá menos empresas de tercer nivel. Si no facturas US$100 millones y no tienes algún nicho importante, no podrás pagar la publicidad y promoción ni el departamento de investigación que se necesita para seguir existiendo. Los costos de distribución también están creciendo.
JH: ¿no se ahorrará dinero, ahora que la pelota no puede ir más lejos? WU: (sonríe) no. El cambio en las estrías está abriendo un nuevo campo de optimización para los jugadores. Cambiará el tipo de pelota que se juega. La bifurcación no funciona porque la industria del golf en todo el mundo no está en posición para hacer cumplir dos tipos de reglas diferentes. Primero, tenemos que volver a ajustar equipamiento para 400 profesionales en todo el mundo. Y ¿qué pasa con los profesionales de clubs y aficionados que participan del US Open? ¿Les decimos que se tienen que comprar palos nuevos? No va a pasar. Así que seguimos en contra de la bifurcación. Decimos que, si es necesario hacer cambios, vamos a alentar una conexión continua entre el juego profesional y lo que está disponible en el mercado.
JH: ¿en virtud de este cambio los jugadores buscarán pelotas con efecto para ir más alto? WU: Puedes apostar dinero a eso. Como dije, lo primero que nos van a pedir es recuperar el efecto que perdieron con una pelota más blanda, y ellos decidirán cuanta distancia están dispuestos a perder. Es un acto de equilibrio. Después, por supuesto, consultaran a quienes fabrican sus Drivers. Les preguntarán cuanta distancia podrán recuperar con varas más largas, o de otra manera. Sin embargo no es para preocuparse. Este juego nunca será dominado, aunque nos quiera hacer creer que sí. Es ahí donde empezamos a trabajar nosotros.
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